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La verdad sobre Riga

Fue el 24 de abril. La reunión del Eurogrupo que tuvo lugar ese día en Letonia era de gran importancia para Grecia. Fue la última reunión del Eurogrupo antes de la fecha límite (30 de abril) que habíamos decidido colectivamente (en la 20 ª reunión de febrero del Eurogrupo) para un acuerdo sobre el conjunto de reformas que Grecia podría aplicar a fin de desbloquear, en los plazos apropiados, las negociaciones en punto muerto con nuestros acreedores.

1820. La verdad sobre Riga

Durante la reunión del Eurogrupo, que terminó en desacuerdo, los medios de comunicación comenzaron a informar de ‘filtraciones’ desde la sala de reuniones que difundían al mundo una visión absurdamente falsa de lo que se decía en su interior. Respetados periodistas y venerables medios de comunicación informaron mentiras e insinuaciones falsas relativas tanto a lo que mis colegas supuestamente me dijeron como de mis supuestas respuestas y mi defensa de la posición griega.

Los días y las semanas que siguieron estuvieron dominados por esas falsas historias que casi todo el mundo (a pesar de mis persistentes desmentidos de bajo perfil) asumió como informes precisos. El público, en virtud de ese muro de desinformación, se convenció de que, durante la 24ª reunión de abril del Eurogrupo en Riga, mis compañeros ministros me insultaron (“nos haces perder el tiempo”, “jugador”, “amateur”, etc., fueron algunos de los insultos mencionados), que perdí los estribos, y que, como resultado, mi Primer Ministro me “marginó” posteriormente de las negociaciones. (Incluso se llegó a informar que no asistiría a la siguiente reunión del Eurogrupo, o que iba a ser ‘supervisado’ por algún otro colega ministro.)

Por supuesto, nada de lo anterior era ni remotamente cierto.

– Mis colegas ministros nunca, nunca, se dirigieron a mi de otra manera que no fuera profesional, educada y respetuosa.

– No perdí los estribos durante esa reunión, o en ningún otro momento.

– Continúo negociando con mis colegas ministros de Hacienda, dirigiendo la delegación griega en el Eurogrupo.

Luego apareció un artículo del New York Times Magazine, que planteó la posibilidad de que se hubiera grabado la reunión del Eurogrupo. De repente, los periodistas y medios de comunicación que propagaron las mentiras y las falsas insinuaciones sobre la 24ª reunión de abril del Eurogrupo cambiaron de táctica. Sin el menor ademán de disculpa por el torrente de mentiras que habían difundido en mi contra durante la semana, comenzaron a describirme como un “bufón” que había “traicionado” la confidencialidad del Eurogrupo.

Esta mañana fui entrevistado en el programa de televisión de Andrew Marr (BBC1) sobre este tema. Aprovecho esta oportunidad para proclamar la verdad por escrito: en mi respetado blog. Así que aquí va:

Como le dije a Andrew Marr, en ausencia de actas, a menudo grabo mis intervenciones y respuestas en mi teléfono móvil, sobre todo cuando las tengo que improvisar. El objetivo es, por supuesto, tener un testimonio de que dije exactamente para, en consecuencia, informar a mi Primer Ministro, el Consejo de Ministros, el Parlamento etc. sobre lo que dije de manera precisa. Hice lo mismo en la reunión del Eurogrupo de Riga y, después, de vuelta en Atenas, use esas grabaciones para preparar mi informe a mis colegas.

En los días y semanas que siguieron, resistí el torrente de mentiras que fluyó durante semanas como si se hubieran desbordado las alcantarillas. No caí en las provocaciones y me negué a revelar nada de lo que se dijo en la reunión – ni siquiera para hacer público el texto de mis propios discursos (por no hablar de las grabaciones).

A mis detractores tengo que decirles: Nunca he filtrado durante o después de cualquiera de mis reuniones. De hecho, nadie ha respetado la confidencialidad de las reuniones más que yo – incluso durante los días y semanas durante los que fui provocado por falsos ataques de los medios de comunicación, ataques personal en relación con esas reuniones.

Para mis conciudadanos europeos añado esto: Quizás ha llegado la hora de que seamos un poco más escépticos sobre el periodismo en el que confiamos como ciudadanos. Y tal vez deberíamos replantearnos unas instituciones europeas en las que se toman decisiones de importancia monumental, en nombre de la ciudadanía de Europa, pero en las que ni se levantan actas ni se publican.

El secreto y una prensa crédula no son un buen augurio para la democracia en Europa.

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Autoría: Yanis Varoufakis

Fuente: sinpermiso.info

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Esta entrada fue publicada en 02/06/2015 por .
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